Tal vez Harry había comido demasiado, porque tuvo un sueño muy extraño. Estaba parado en medio de una gran sala iluminada por antorchas de las que emanaban llamas verdes. Luego, frente a él estaba el profesor de Pociones, Graunt, que se transformaba en lord Voldemort y éste tomaba una de las antorchas y bebía el fuego verde. Después Voldemort estaba envuelto en llamas verdes y se carcajeaba muy fuerte…Después todo fue verde y negro.
Se despertó sobresaltado, empapado en sudor. Miró a su esposa, estaba profundamente dormida.
Se dio la vuelta y se volvió a dormir. Por más que intentaba, no hallaba sentido al sueño que acaba de tener.
Las horribles criaturas llamadas orcos derrumbaron los árboles y perforaron la tierra, haciéndo que la lava de los volcanes emanara de los profundos y sinuosos diques que construyeron. En ellos empezaron a edificar estructuras de madera y metal en los que, hasta donde se podía ver, trabajan arduamente, forjando armaduras, cascos y espadas.Las criaturas que en un tiempo habitaban allí se fueron, dejando a merced de Ailión la tierra fértil y hermosa que fue su hogar una vez. La armonía del lugar terminó y miles de criaturas espantosas fueron llegando a Mor-dûl (la Tierra de la Muerte), alistándose en las filas del ejército que Ailión construía para su señor. Sin mencionar la muralla que pusieron alrededor de la región, haciendo así que ahora Mor-dûl fuera una fortaleza.
En medio de la fortaleza se alzaba la torre de Mor-dûl, o la Torre Negra, constituida por cuatro columnas de indestructible piedra negra. Esta torre tenía más de ciento cincuenta metros de altura y se llamaba Ortack, la “torre dentada”, por su cima de cuatro picos.
Sí. Mor-dûl había cambiado mucho. Desde su nombre hasta su aspecto. Incluso, con la llegada de Ailión, los volcanes se fueron haciéndo más activos y los oros no desaprovechaban el magma que de ellos salía.
En la parte media de la torre, donde reinaban muchos balcones con vistas panorámicas de Mor-dûl, estaban los aposentos de Ailión, que en ese momento estaba allí, sentado en su trono de metal con picos. Con los ojos cerrados, Ailión tenía una mano puesta en una pequeña esfera azulada. Poco a poco la sala fue iluminaba por un extraño brillo azul, a medida que Ailión murmuraba algo para sí mismo.
—La misión se cumplió con éxito, mi señor —murmuró—: su ejército está creciendo con mucha rapidez.
Un ojo de fuego apareció de pronto en la esfera. Tenía una pupila alargada y negra, como la de un gato.
—Me siento orgulloso, Ailión —contestó una voz fría desde la esfera.
—Pronto —dijo con orgullo el Mago Blanco— el Nuevo Orden surgirá y todo lo dominará usted, mi amo. No habrá nadie que se oponga a sus órdenes…y de llegar a haberlo, el terrible castigo tendrá que cumplir.
—Así es, en efecto —le respondió la fría voz.
—Muy pronto nadie se opondrá a la unión de las Dos Torres Negra y la unión de Ailión el Blanco con lord Voldemort, el mago más poderoso del mundo.
—Muchas gracias por tus halagos, Ailión, pero son innecesarios —dijo la voz—. Más que eso, me preocupa el asunto de la Copa de Slytherin. Hasta el momento no puedo averiguar dónde está y el tiempo se agota —dijo con impaciencia.
—Los mortífagos no han tenido mucho éxito, tampoco —dijo Ailión—. Creo que los Nueve Nazguûl nos serán de utilidad esta vez. Recuerde que son sensibles al enorme poder de esa copa.
—Aún me sorprende la manera en que los conseguiste, Ailión. Creo que sí resultarán útiles después de todo. En cuanto estén listos, envíalos en busca de esa copa —ordenó Voldemort desde la esfera.
—Mi lord —dijo con tono sombrío Ailión—, ¿se le ha ocurrido tal vez que la Copa de Slytherin está en el lugar donde todo comenzó? ¿Se le ha ocurrido que la Copa está en…Hogwarts?
La bola de fuego dentro de la esfera brilló con más intensidad que antes.
—Es probable —respondió Voldemort—. Pero, según sé, el castillo está mucho mejor resguardado que antes. Será muy difícil entrar.
—Me sorprende su…manera de pensar, mi lord. Tantos años encerrado le han afectado —el Ojo brilló con ira, pero Ailión supo como remediar su error—. Se olvida que en Hogwarts está el hijo de uno de los mejores mortífagos que tenemos: el hijo de Draco Malfoy. El niño nos puede ser útil como lo fue antaño su padre.
El Ojo de Voldemort brilló una vez más.
—Es cierto —contestó Voldemort—. Muy cierto. Muy acertada tu propuesta, Ailión. Envía para acá a los Malfoy.
—¿A todos? —dijo con sorpresa Ailión—, pero, mi lord…
—¡Scorpius está en Hogwarts! —Le espetó Voldemort—, y su abuelo y padre fuera. Draco se ha ganado cierta importancia en el colegio e incluso entre los aurores. Los ha apoyado. Pero recuerde que es nuestro espía. Lucius puede encargarse de comandar nuestras tropas de magos y brujas. Les conviene.
Ailión asintió con la cabeza.
—Entonces, mi lord, sus órdenes serán como deseos para mí. En cuanto los Malfoy estén aquí me comunicaré con usted —luego hizo una ligera pausa—. ¿Suelto a los Nazguûl, mi señor?
—Suéltalos, Ailión —ordenó Voldemort y el Ojo desapareció de la esfera.
Ailión, un hombre anciano de largos cabellos blancos y una larguísima barba plateada, salió al balcón de su habitación en la Torre. Observó con orgullo como sus orcos trabajaban, como las criaturas se enlistaban en las filas del armamento de Lord Voldemort, como muy pronto ellos —Voldemort y Ailión— dominarían juntos la Comunidad de los Magos. Sólo había un problema: el hijo de lord Voldemort. Aunque marcado con la Marca del Señor Tenebroso y condenado a apoyarlo o ser destruido, el hijo era una amenaza para él. Voldemort quería mantenerlo con vida, pues sabía que tarde o temprano tomaría su lugar, según la profecía. Pero Ailión quería, sobre todos sus deseos, terminar de una buena vez con Tom Ryddle, el hijo de su Señor, así su sueño de dominar la Tierra al lado de Voldemort no se obstruiría y se realizaría.Alzó el brazo con el que sujetaba su báculo negro y dentado en cuatro picos con una esfera blanca en el centro y bramó:
—¡DESPIERTEN, SIRVIENTES DEL MÁS GRANDE DE LOS CUATRO DE HOGWARTS! ¡SU HEREDERO LOS LLAMA! ¡VAYAN Y BUSQUEN SU RELIQUIA, VAYAN Y BUSQUEN EL ARMA QUE DEVOLVERÁ EL PODER AL HEREDERO DE SLYTHERIN!
Las enormes puertas negras de Ortack se abrieron de golpe y un grupo de caballos alados negros salieron de ella. Sus jinetes estaban encapuchados y encapados de negro, vestían una gruesa armadura y portaban siempre unas espadas inyectadas en el veneno de la bestia de Salazar Slytherin, el basilisco.
Guiados por la sensibilidad del poder de la Llama Verde de Slytherin, los nueve Nazguûl salieron en su búsqueda.
Ailión los vio alejarse rápidamente de Mor-dûl.
«Muy pronto el Nuevo Orden surgirá y juntos lo dominaremos todo», se dijo Ailión mientras, orgulloso, desviaba su mirada cielo.
Ahora alzó de nuevo su báculo y apuntó al cielo. Inmediatamente apareció en el cielo la Marca Tenebrosa, una calavera de cuya boca salía una serpiente. Los mortífagos vendrían y los Malfoy sabrían su nueva misión.
“Muy pronto el Nuevo Orden surgirá y juntos lo dominaremos todo”, se dijo Ailión mientras, orgulloso, entraba de nuevo en sus aposentos.
esta medio confunso pero cada vez esta mas interesante sigue asi…. (:
y luego…. no piensas publicar…?