El expreso de Hogwarts dobló la esquina y el último rastro de humo se desvaneció.
—Van a estar bien —dijo Ginny a Harry de repente.
Harry se volvió y la miró fijamente a los marrones ojos. Después, se tocó la cicatriz en forma de rayo de la frente.
—Lo sé.
La cicatriz no le había dolido en diecinueve años. Todo iba bien.
—Ahora, vamos a preparar nuestras cosas —consultó su reloj—. El viaje a Hogwarts dura todo el día. Nos da bien tiempo de responder a McGonagall y dirigirnos a Hogwarts.
Ginny frunció el ceño y la boca.
—¿Piensas aceptar el cargo?
Harry sonrió.
—Por supuesto. Ron también ha aceptado el de profesor de vuelo.
Ginny arqueó las cejas.
—¿Ah, sí? Vaya. Yo pensé que no.
—Además —añadió Harry—, la Orden entera estará allí. Por ese asunto de protección de la escuela. No podemos desairar a la profesora McGonagall después de todo lo que hizo por nosotros.
Ginny se encogió de hombros y asintió con la cabeza.
—Vamos, pues —dijo alegremente.
Y mientras Ginny se alejaba con Lily, su hija menor, Harry se volvió y miró la vía del tren. «Espero que todo siga igual», se dijo para sus adentros. No soportaría que la historia se repitiera.
James, Albus, Rose, Ted y Victoire encontraron un compartimiento para ellos solos. James y Albus se sentaron juntos y su prima Rose enseguida de ellos. Ted y Victoire se sentaron juntos un poco más lejos de los Potter Weasley y de los Weasley Granger y empezaron a coquetear en voz baja.
—Si van a besarse —les interrumpió James en voz alta—, mejor váyanse a otro vagón.
Ted y Victoire lo fulminaron con la mirada y dejaron de cuchichear. Pero no cabía duda de que lo seguirían haciendo en el colegio.
—Oigan —dijo de pronto Rose—. ¿Saben quién será el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras este año? Papá y mamá no me dijeron nada. Nos dijeron que sería alguien muy bueno, pero no aclararon nada.
—Sí, es cierto —corroboró Albus algo deprimido—. Papá y mamá tampoco me dijeron.
James y Rose intercambiaron miradas. Ted y Victoire siguieron cuchicheando, parecía no importarles el asunto del profesor.
—A mí —comentó James— me agradaba el profesor Fluggeim. Saqué buenas notas en sus exámenes. Lamentablemente comunicó que no se quedaría y se fue. Dijo algo de unos vampiros en Transilvania, creo.
—Vaya —comentó entusiasmada Rose— a mí algún día me gustaría viajar por el mundo en busca de criaturas mágicas. Me agradaría mucho.
—No estás muy pequeña para empezar a decir qué vas a hacer al finalizar la escuela —dijo James con el ceño fruncido.
—Mi madre me lo aconsejó —se defendió Rose.
—La tía Hermione tardó hasta quinto curso para decidirse —dijo desafiante James.
—Yo no veo problema en saber de una vez qué quieres ser —terció Albus en un tono educado.
—¿Tú que puedes saber? —Farfulló James en un tono cortante a su hermano menor—. Apenas vas a primer año.
Albus se encogió de hombros y lanzó a Rose una mirada de complicidad.
De pronto, James aprovechó la súbita llegada de la señora rechoncha del carrito de golosinas y compró «Alverjas de todos los sabores Bertie Bott», panques de calabaza, ranas de chocolate y demás golosinas. Albus lo imitó y empezaron a intercambiar los cromos de magos que les salían en las ranas de chocolate. Ted y Victoire, muy discretamente, se despidieron de los Potter Weasley y de los Weasley Granger y salieron del compartimiento, dejando solos a los primos.
Mientras James miraba sus cromos, Rose y Albus, que dejó a un lado las golosinas para reunirse con su prima (que estaba sola) discutían los asuntos de los profesores.
—El profesor Longbottom es muy bueno —dijo Rose a Albus—. La redacción que nos dejó sobre las mandrágoras ya la he terminado. Y prometió que este año estudiaríamos las branquialgas. Estoy muy entusiasmada.
—¿Branquialgas? —Repitió Albus—. Creo que mi padre utilizó esas cosas en su cuarto año. Para algo de una prueba o algo así —dijo.
—Sí —dijo Rose asintiendo con la cabeza—. Mi madre y mi padre me contaron eso. Las usó en el Torneo de los Tres Magos, me parece. Dicen que el profesor Longbottom se las recomendó y que el tío Harry las usó hábilmente. Deberías admirar a mi tío —le dijo como si tuviera la impresión de que ni Albus ni James lo hacían tanto como ella.
Albus hizo un gesto, como si ese comentario lo hubiera ofendido.
—Claro que lo admiro —dijo—. Espero que algún profesor nos deje una redacción sobre las personas a las que admiramos. Lo haré de mi padre, claro.
—La tía Ginny y mis padres también hicieron grandes cosas —comentó Rose—. Yo creo que deberíamos pedir permiso para redactar más de una redacción. Tal vez nos den puntos extras, ¿no crees?
—Sí, tal vez —comentó Albus más entusiasmado. Entonces recordó algo que James le había dicho durante las vacaciones, algo que él consideraba importante y que le preocupaba en gran medida.
—Rose —dijo con voz temerosa. Su prima se volvió hacia él, pues miraba atenta los cromos de su hermano y de su primo James—, ¿cómo es el profesor de Pociones? James me dijo que era muy bueno pero poco amistoso, ¿es eso cierto?
Rose abrió la boca, tragó y cambió de idea.
—Bueno…sí. Es muy bueno. Ya hemos aprendido muchas pociones en tan solo un año. Pero si es algo amistoso. Casi siempre hace bromas. Pero si te llegas a meter en un problema con él, puede que sea muy duro —respondió Rose.
—¿Es tan detestable como…Snape, en su tiempo? —se aventuró a decir Albus.
—A veces —respondió Rose—. Es el Jefe de Slytherin, así que a veces favorece a los de su casa —después se quedó en silencio un buen rato—. Aunque Snape ya no era tan detestable como lo era. Por lo que me cuentan mis padres, a mí me gustaría haberlo conocido… —se volvió a quedar en silencio. Albus reflexionó un poco sobre Snape. La historia que le había contado su padre sobre él parecía ser digna de ser narrada en una novela. Pero a la vez era muy triste y muy admirable. «Albus Severus, te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era un Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido», le había dicho su padre antes de partir ese día. Tal vez Severus Snape de verdad no fue tan detestable como él imaginaba. Pero la idea de que el profesor de Pociones lo imitara le erizaba los cabellos de la nuca.
—Tú te llamas como él, ¿no? —le preguntó de pronto Rose.
Albus asintió con la cabeza. Por alguna razón sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Recordar la historia de Severus Snape lo entristecía.
—Severus —dijo con voz temblorosa—. Snape fue el más valiente hombre que haya pisado la Tierra, tal vez.
De pronto un grito de alegría los hizo dar un respingo y olvidarse de la historia triste. Inmediatamente se volvieron. James estaba radiante de alegría y sostenía un cromo de magos. James levantó la cabeza y miró primero a Rose y luego a Albus, en el que clavó la mirada.
—¡¡Mira!! —Exclamó con alegría—, ¡¡es papá!! —y arrojó el cromo a su hermano. Éste lo cogió y vio el cromo. Había una fotografía de Harry Potter en el frente y le dirigía una sonrisa amplia. Sus ojos verdes brillaban de orgullo y la cicatriz en forma de rayo relucía, como siempre. Debajo de la foto había, con letras doradas, la siguiente inscripción: «Harry Potter: El Niño que Vivió».
Ahora, con muchas más ganas, Albus admiraba a su padre.
El ocaso cayó y el cielo se tiñó de un naranja pardo muy intenso. El tren aminoró la marcha hasta que se detuvo. Todos se empujaban para salir al pequeño y oscuro andén. James, Albus y Rose se mantenían juntos. Entonces apareció una lámpara moviéndose por encima de las cabezas de los alumnos, y todos oyeron una voz conocida:
—¡Primer año! ¡Los de primer año aquí!
Rose se despidió de Albus con un beso en la mejilla y un abrazo («Buena suerte», le dijo). James también se despidió de su hermano y le deseo suerte. Era uno de los pocos momentos en que James hacía ejercer su papel de hermano mayor: recordándole las instrucciones de su padre, diciéndole qué hacer y que no y, ¿por qué no?, gastarle una que otra bromilla.
—¡Vamos, James! —exclamó Rose avistando los carruajes— ¡Podemos encontrar uno vacío!
Y sin más, se alejaron.
—¡Primer año! —Insistió Hagrid por entre la multitud de alumnos— ¡Primer año, por aquí, por favor! ¿Qué hay, Albus, todo bien?
La gran cara peluda y cansada de Hagrid rebozaba de alegría sobre el mar de cabezas.
—Espero que atiendas mi invitación a tomar el té este viernes, Al —le dijo Hagrid a Albus alegremente.
De pronto Albus sintió un puntapié en el tobillo de su pie izquierdo. Se volvió con enfado y observó que fue Scorpius Malfoy el responsable de esa patada. Iba acompañado de un grupo de engreídos alumnos de primero. No cabía duda que seguiría los pasos de su padre al fastidiar a su padre en sus años de estudiantes. Albus rezó por que no lo fuera.
—¡Primer año, síganme!
Resbalando y a tintas, el numeroso grupo de alumnos de primer año siguieron a Hagrid por un estrecho sendero. Albus percibió la humedad y oyó como el aire frío sacudía las hojas de los tupidos árboles que, seguramente, estaban a ambos lados de ellos.
—¡En un segundo —anunció Hagrid— tendrán la primera visión de Hogwarts, muchachos! Justo en esta curva.
Se produjo un fuerte «¡Ohh!»
El estrecho sendero se abría súbitamente al borde del gran Lago Negro. Más allá, en la punta de una alta montaña, estaba Hogwarts. El castillo era justo como James le había mostrado en dibujos y fotos en movimiento. Tenía muchas torres y torrecillas y una que otra tenía un andamio al lado. Seguramente algunas de esas torres estaban en reparación.
—No más de cuatro por bote —dijo señalando una flota de botes alineados en el agua, al lado de la orilla. Albus y un grupo de alumnos de aspecto asustadizo subieron a uno. Scorpius y el grupito que ya había formado subieron al bote continuo.
Hagrid, que ocupaba un bote para él solo, volvió a gritar:
—Primer año, ¡ADELANTE!
La pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago. Todos estaban en silencio, contemplando el gran castillo que se erguía sobre ellos.
—¡Bajen las cabezas! —exclamó Hagrid mientras los botes entraban al risco. Los niños agacharon la cabeza y los botecitos los llevaron a través de una cortina de hiedra, que escondía una ancha abertura en la parte delantera del peñasco. Fueron por un túnel oscuro que parecía llevarlos por la parte de abajo del castillo. Hasta que llegaron a un muelle subterráneo, donde treparon pequeños montículos de piedras.
Cuando Hagrid se aseguró de que todos estaban allí los condujo por una delgada escalerilla que subía por todo el interior del risco hasta llegar finalmente a un patio muy amplio donde una fuente semidestruida estaba sola, a la sombra de un gran edificio que Albus reconoció como La Torre del Reloj, pues en la parte más alta brillaba, por la luz de la luna, un gran reloj de cristal antiguo y un gran y enorme péndulo colgaba de él, balanceándose de izquierda a derecha. Albus no recordaba que en las imágenes de Hogwarts que le mostró James estuviera esa torre.
Y antes de que cualquiera pudiera decir o hacer algo, se oyó un gran crujido y la enorme puerta de roble se abrió lentamente.
Una mujer delgada de pelo rubio y ojos saltones que denotaban sorpresa permanente estaba aparada allí y sonreía soñadoramente a los futuros alumnos de Hogwarts.
—Los de primer año, Luna —dijo Hagrid a la bruja.
Albus reconoció entonces a la bruja.
—¿Luna? —Exclamó sin contenerse— ¿Luna Lovegood?
Que fino se pone esto :p ya espero con ancias el proximo capitulo.
Suerte, Saludos!!
Se me ha hecho fácil leerlo y se agradece y no paraba de pensar quién será el protagonista de esta historia aunque se intuye algo,hay muchos personajes….espero que nos sorprendas Wes.Gracias
Es un buen acp por lo que puedo notar, pero tengo varias preguntas:
- Ted no tiene ya 19, que hace en hogwarts?
- Rose no se supone que entra con al? Ahi la pones como si tuviera un año mas.
- Luna no es investigadora? Que hace dando clases?
- Por que hogwarts necesita tanta proteccion? O una mejor pregunta, por que ahora, por que no antes? cuando entro James por ejemplo.
Aun con eso, es un buen cap
Love
Ginny
Si, ahorita que lo dices me doy cuenta de que coloque a Rose un año mayor, pero se quedara asi porque ya tengo la escencia de la historia, no te adelentaes a los acontecimientos Faby, aun no he dicho que Luna sea profesora de Hogwarts, a demas quise salir de lo cotidiano ya que todos se guian por el cannon o por las declaraciones de JK.
Gracias por leerlo
Saludos
I love Emma
Hmmm, ups! (Jajaja)
Es cierto, hace la historia mas interesante
PD: Faby aqui presente para alentar a jovenes autores con sus historias de un mundo tan maravilloso como lo es Harry Potter.
Love
Ginny
Gracias por tu apoyo Faby, espero que sigas entrando continuamente, el proximo capitulo sera publicado el jueves 27 de Marzo, publico solo los jueves y domingos.
Saludos
Hola!”!”!
Me gusta mucho el fik…. es verdad ke si…. necesitaba algo diferenteal de Martín..(me duele un poko la cabeza)
Sigue así…
Kuidate y bye..